Fe de erratas

Iván Noble · Intemperie · 2007

El concepto

Una fe de erratas es lo que aparece al final de los libros cuando ya es demasiado tarde. Una lista de errores encontrados después de la impresión. En la página 34 donde dice X debe decir Y. El lector ya leyó la versión equivocada. El daño está hecho.

Noble toma ese recurso editorial y lo convierte en la estructura de toda una canción. El narrador mira su relación pasada como si fuera un manuscrito lleno de erratas. Y en lugar de fingir que salió bien, se sienta a enumerar los errores, uno por uno, con una honestidad que duele y con el humor suficiente para que no resulte insoportable.

Noble contó que Intemperie nació de su separación de Julieta Ortega. Lo llamó una autopsia de los motivos, escrita desde el amor y el dolor, nunca desde el rencor. Y eligió ese nombre —intemperie— porque sentía que las canciones estaban desabrigadas, con muy poca ropa. “Fe de erratas” es exactamente eso: alguien que se queda sin techo afectivo y en lugar de buscar refugio decide quedarse afuera un rato más, mirando qué salió mal.

Precisión, no perdón

¿Qué distingue a esta canción de una lista de arrepentimientos?

Un arrepentimiento pide perdón. Dice estuve mal, lo siento, no lo vuelvo a hacer. La fe de erratas no hace nada de eso. No pide perdón. Pide precisión. Lo que el narrador quiere no es ser absuelto sino ser exacto: que donde dijo una cosa conste que era otra. La diferencia es enorme. El que pide perdón quiere restaurar la relación. El que pide precisión quiere restaurar la verdad.

“Donde dice ‘mi cielo’ debiera decir ‘no me alcanza’.” “Donde dice ‘certezas’, debería decir ‘disparates’.” “Debiera decir ‘cobardía’ donde digo ‘por las dudas’.”

Cada corrección tiene la misma estructura: lo que dije, seguido de lo que en realidad era. La versión oficial contra la versión corregida. Y el cuadro que va armando el oyente es preciso: un hombre que usó palabras grandes para cubrir cosas pequeñas, y palabras pequeñas para no tener que nombrar cosas grandes.

Esa búsqueda de precisión es lo que le permite el tono. Noble no se flagela. Se mira con la misma ironía con la que miraría a un personaje que se porta mal y sabe que se porta mal. “Cuando soy un cretino debiera serlo sin mayúsculas.” Si pidiera perdón, la ironía sonaría a cinismo. Pero como pide exactitud, la ironía suena a honestidad: alguien que prefiere llamarse cretino con precisión antes que buen tipo con imprecisión.

Lo que se corrige y lo que no

Hay un momento en la canción donde el mecanismo se vuelve más frontal.

“Donde empiezan tus piernas debieran quedarse mis besos.”

De pronto la fe de erratas deja de ser un ejercicio intelectual. Hasta ese punto la lista corrige términos: “mi cielo” debiera decir “no me alcanza”, “certezas” debiera decir “disparates”. Son palabras contra palabras. Pero esta línea no corrige una palabra. Corrige una ausencia física. No hubo besos donde debería haberlos habido. Y eso no se puede reformular con un sinónimo más preciso. Solo se puede anotar al margen, como las erratas que ya no tienen arreglo porque el libro está impreso y en las manos del lector.

Es también el único momento de la canción donde ella aparece como cuerpo. Todo lo demás es abstracto —promesas, certezas, cobardías— pero “donde empiezan tus piernas” es piel y distancia. Y la fe de erratas sobre esa distancia es la más brutal de todas porque es la única que no se puede corregir en la próxima edición.

Después de ahí viene el núcleo de todo:

“Lo que sueñan mis sueños a veces lo embarran mis ganas.”

El problema no era la intención. Era la ejecución. Y el narrador lo sabe. Por eso la canción no es una defensa ni un ataque. Es un documento de trabajo: lo que salió mal, enumerado con la misma precisión con la que alguien revisa pruebas de imprenta.

El remate

La canción cierra con un gesto que es puro Noble: una última fe de erratas sobre la propia fe de erratas.

“Fe de erratas: donde dice ‘debería’, debe decir ‘debiera’ o ‘debiese’.”

La vida ya está publicada. Solo queda anotar al margen lo que hoy diríamos distinto.

Y saber que mañana habrá más erratas.

Comentarios próximamente.